“Lamentablemente, la carga parasitaria de ser una empresa publica ha ido en aumento”. Elon Musk
Isabel Giménez Zuriaga, directora general – Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros
El mes de junio, con permiso de Broadcom, ha sido el mes de la salida a bolsa de SpaceX, una operación bursátil a la media del ego de Elon Musk. Ha sido un acontecimiento histórico que, probablemente, marcará un antes y un después en los mercados de capitales.
Mas allá de la expectación que rodea siempre a todo lo que hace el fundador de Tesla, más allá de la escala que el mercado proyecta sobre todo lo que hace y toca uno de los hombres más ricos del mundo, esta operación refuerza las diferencias entre las empresas lideradas por visionarios que abren camino y rompen moldes y las empresas que les siguen.
Lo verdaderamente interesante de esta salida a Bolsa ha sido comprobar la profundidad de la liquidez del mercado, así como el apetito inversor de la IA, dado que la oferta de SpaceX ha sido precedida la semana anterior por 80 mil millones $, y ante el éxito de la colocación de SpaceX tanto Anthropic como OpenAI se han precipitado a anunciar también que en breve harán sus respectivas salidas a bolsa.
El día del debut, las acciones de SpaceX, que empezaron a 135$ subieron a 150$, cerrando la sesión a 176,5$ (subida del 30%).
Ha sido un estreno bursátil ordenado y tranquilo, sobre todo si lo comparamos con otros valores tech como por ejemplo Cerebras System, que debutó hace un mes a un precio de 368$ por acción, con un ascenso del 68%, nivel desde el que no ha parado de bajar hasta los 214$. O el de Meta Systems (Facebook) en mayo de 2012, considerado uno de los más caóticos de la historia, en el que el valor necesitó un año hasta recuperar el precio de salida (inflado). Por aquel entonces se hablaba de hito histórico por emitir cien mil millones $, que se han quedado pequeños frente a la megaIPO de SpaceX.
En apenas una semana de cotización las acciones de SpaceX han subido un 50%, pero la volatilidad en este sector estará presente, y los inversores deben ser cautelosos.
En este proceso podemos reflexionar sobre la redacción y presentación del folleto (extenso y paradójicamente con poco peso de información financiera y mucho storytelling), y también sobre las peculiaridades intrínsecas de los valores tecnológicos.
En el primer caso, debemos preguntarnos porque Elon Musk no ha hecho un listing (más barato y discreto) y ha preparado un debut de Hollywood en el Nasdaq con luz y taquígrafos para escalar cuanto antes al índice S&P500. La respuesta es su avidez y necesidad de liquidez. Su apuesta de entrada por la puerta grande ha sido fuerte, y el mercado, como con Tesla, le sigue respaldando.
Debemos felicitarlo por la preparación de esta salida a Bolsa (con mayúsculas), en la que el mercado ha estado dispuesto a aceptar una lírica que supera los fríos números, y en la que la prepotencia del fundador, el menosprecio al pequeño inversor (como en Tesla), las interpretaciones y las expectativas cobran demasiada importancia.
Los valores tecnológicos presentan dificultades a la hora de incorporar los modelos tradicionales de valoración por la contabilización de la innovación (que en su caso es una inversión y no un gasto, y en numerosos casos supone mayor incertidumbre) asi como el foso competitivo (siempre una incognita) y el valor residual (las tecnologías llegan, arrasan, y a menudo son expulsadas por otras mejores).
Los siete magníficos son un gran ejemplo de empresas globales diferenciales con un foso competitivo que genera confianza a los analistas y entusiasmo a sus inversores, pero otras muchas tecnológicas (Nokia, Kodak…) desaparecieron del foco.
Y el folleto de la IPO de SpaceX es una oda a sus fosos competitivos, pero separando el trigo de la paja, lo cierto es que la presentación financiera es escasa, apenas dos años de equity story, y con resultados dispares.
De las tres divisiones de SpaceX, solo hay una claramente rentable Starlink, la empresa de comunicación, con un segmento creciente de ingresos y clientes.
La división espacial, tal y como defiende Elon Musk, va a seguir invirtiendo para conseguir sus hitos personales, como por ejemplo llevar 1 millón de personas a la luna. Mas allá de sus fantasías y cuentos distópicos, lo cierto es que esta aventura, agradable para ser contada en una película de ciencia ficción, puede llegar a salir muy cara a los inversores. Una cosa es pagar una entrada de cine y otra muy diferente financiar los delirios de grandeza aeroespacial de una mente perturbada.
Y la división de Inteligencia Artificial, que ha sido otro foso de llegada de fondos los últimos dos años al decir del folleto de salida a bolsa, está alimentando una plataforma para competir con otras que llegaron antes y están especializadas en dicha actividad.
Al margen de esta diversificación que puede generar distorsiones y asimetrías, la propuesta del folleto de salida a bolsa no es tan participativa como podría parecer, el fundador de SpaceX ha organizado reparto de acciones A y B de manera que el se reserva la mayoría de los derechos de voto para garantizar su liderazgo en la toma de decisiones. Esto puede ser una buena noticia si las empresas van generando resultados, pero puede no serlo antes dificultades o lucha de egos con otros competidores de Silicon Valley. Los contrapesos y el gobierno corporativo fortalecen a las empresas cotizadas, y ayudan a su resiliencia y generación de valor a largo plazo.
Mas allá del equity story en toda salida a bolsa cobra gran importancia el story telling con los inversores, y no se trata solo de encandilar el día del debut, sino de ofrecer una historia creíble para que el valor continúe generando confianza a lo largo del tiempo. Si lo consiguiera y accediera a índices, por ejemplo, para el acceso al S&P500 necesita un año, las gestoras y los inversores pasivos ayudaran a que la magia intergaláctica siga funcionando.
SpaceX ha trabajado su cobertura por parte de las casas de análisis, no en vano deben preparar su acceso a índices, que reforzaría su valor a medio y largo plazo. Por ejemplo, Wedbush inició la cobertura con una calificación de mejor rendimiento y un precio objetivo de 190 $. Con las acciones cotizando actualmente a 170,86 $, el objetivo implica un potencial alcista del 11%. La firma considera que SpaceX está bien posicionada para convertirse en un importante proveedor de infraestructura a hiperescala gracias a su plataforma verticalmente integrada en conectividad, lanzamientos e infraestructura de inteligencia artificial.
Starlink sigue siendo el motor de rentabilidad con una base de ingresos recurrentes de aproximadamente 12 millones de suscriptores a 05.06.2026, con unos ingresos medios por usuario de aproximadamente 66 $ entre sus flotas empresarial y de consumo. La compañía generó 19.300 millones $ en ingresos durante los últimos doce meses con un margen bruto de casi el 49%, aunque desde InvestingPro los analistas hacen hincapié en que no anticipan rentabilidad positiva en 2026.
Según el análisis de InvestingPro, la acción parece sobrevalorada respecto a su valor razonable, con las acciones cotizando a múltiplos elevados de ingresos y EBITDA. Wedbush considera que Starlink posee menos del 1% de cuota del mercado mundial de telecomunicaciones y banda ancha, mientras desarrolla sus servicios de telefonía móvil directa al dispositivo.
SpaceX recaudó aproximadamente 86.000 millones $ en su salida a bolsa, con el 20% vinculado a sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. La compañía está buscando opciones de financiación adicionales para impulsar aún más sus objetivos en inteligencia artificial.
La reutilización de los cohetes de SpaceX reduce los costes de lanzamiento de hardware al tiempo que genera un ciclo de retroalimentación para futuros vuelos. Se espera que Starship pueda albergar aproximadamente 60 satélites por lanzamiento, frente a los 27 satélites por el lanzamiento del Falcon 9.
El precio objetivo de 190 $ de Wedbush se deriva de una valoración por suma de partes basada en estimaciones para el ejercicio fiscal 2028, que arroja un valor empresarial implícito de aproximadamente 2,48 billones $. Las principales contribuciones provienen de la base de ingresos recurrentes de Starlink, la expansión de márgenes y el cambio de capacidad de la versión V3, y eso es mucho suponer.
Space Exploration Technologies Corp. (SpaceX) completó su oferta pública inicial, con una capitalización de mercado de la compañía a 2,4 billones $. Fitch Ratings asignó una calificación BBB+ a los bonos sénior sin garantía propuestos por SpaceX, con planes de utilizar los ingresos para reembolsar un préstamo puente de 20.000 millones $ y para fines corporativos generales. S&P Global Ratings también emitió una calificación crediticia BBB para SpaceX, citando una perspectiva estable y expectativas de que la compañía mantenga un apalancamiento ajustado por debajo de 2,0x. Las calificaciones reflejan la posición consolidada de SpaceX en las operaciones de lanzamiento comercial y el creciente volumen de ingresos procedentes de los servicios de conectividad.
Además, KeyBanc inició la cobertura de SpaceX con una calificación de Sector Weight, destacando la posición dominante de la compañía en el lanzamiento espacial y los sectores adyacentes al espacio. Baird mantuvo una calificación de Mejor Rendimiento sobre Tesla Inc., con un precio objetivo de 522 $, y analizó la posibilidad de una fusión con SpaceX tras la salida a bolsa de esta última. Fitch respaldó además a SpaceX con una calificación de incumplimiento de emisor a largo plazo de BBB+ y una perspectiva estable. Estos desarrollos ponen de relieve el aparentemente sólido posicionamiento financiero de SpaceX y su potencial de crecimiento estratégico en la industria espacial.
A pesar del beneplácito de las casas de análisis y las agencias de rating los inversores deben analizar sus estados financieros (equity story), más propios de una startup que de una empresa consolidada, así como su gobernanza pobre, y el ajuste de la valoración por las dos líneas de negocio más arriesgadas frente a la que presenta números más sólidos (Starlink).
Y además de ello, deben contar con que la cotización va a ir sufriendo fluctuaciones conforme el mercado interprete la visión de Musk.
Las curvas en el camino pueden ser una señal para otras empresas tecnológicas en el pipeline de los mercados bursátiles en 2026.
