Isabel Giménez Zuriaga. Directora General FEBF.
“La ciencia ficción analiza el pasado para así tener una idea de qué futuro nos espera” Isaac Asimov. Citado en Revista Sputnik (Junio 2022)
Históricamente, el género de ciencia ficción era minoritario, para público fantasioso, adolescente y nerd, pero la revolución tecnológica ha hecho que numerosas predicciones atrevidas y estrambóticas hayan cobrado realidad. Hoy en día las sagas de distopías se suceden en las plataformas de pago y en las carteleras de los cines y el público teme que un día cobren vida en la cuarta pared.
La pandemia de 2020, vaticinada en numerosas publicaciones y películas de autor hizo que las empresas fueran plenamente conscientes de la importancia de la planificación estratégica, los escenarios, y la gestión de riesgos asociada.
Habitualmente, las empresas realizan planificación estratégica a cinco años vista, haciendo ajustes anuales a sus proyecciones en función de la coyuntura. Los escenarios son un ejercicio de estimación anclados en una serie de variables clave (en este caso 100 megatendencias y un siglo de datos) entendidas como tendencias a largo plazo que seguirán vigentes los próximos ciclos económicos.
El informe «Beyond Tomorrow: four scenarios for the world of 2050» del Boston Consulting Group (BCG) va un paso más allá, y proyecta cuatro escenarios globales para 2050 como circunstancias más probables:
- Dominio de la IA,
- Batalla de Bloques,
- Alianza Climática y
- Darwinismo Digital
Este estudio destaca por su impecable ejecución, aportando luz en un momento especialmente sensible por la incertidumbre geopolítica y los conflictos bélicos.
En su texto nos explican como las decisiones estratégicas de las empresas en los próximos cinco años serán cruciales para la resiliencia organizacional en los próximos 25 años por estar ante un futuro marcado por la volatilidad y la transformación tecnológica.
Para un CEO, en la actualidad, apostar por un único escenario es la estrategia más arriesgada. El objetivo es dotar a los líderes de un entorno inmersivo para someter su modelo de negocio a un «stress-test» frente a cuatro mundos divergentes, veámoslos con un poco más de detalle:
Escenario 1:Dominio de la IA: este escenario tiene previsto un planeta dominado por la IA que es regulada a escala global. Desde el punto de vista económico es un escenario hedonista en el que el PIB mundial se triplicaría (5% anual) y la productividad se dispararía. La jornada laboral caería un 25% (1.600 horas/año), fijando la semana de 3 a 4 días como la nueva norma.
Desde un punto de vista humanista, el trabajo dejaría de ser la actividad central de las personas, ocupando mayor importancia el tiempo libre, la salud mental y ocupaciones ajenas a la actividad profesional.
Escenario 2: Batalla de Bloques: en una suerte de “juego de tronos” el mundo se fractura en bloques que priorizan la seguridad nacional. El comercio se desplomaría al 35% del PIB (niveles de Guerra Fría) y el gasto en defensa subiría al 7%. El crecimiento caería al 1,8% anual y la felicidad global caería un 10%.
Este escenario nos muestra las bondades del Orden Económico Mundial del siglo XX y la globalización, así como los peligros (económicos pero sobre todo sociales) de los radicalismos y los fanatismos religiosos.
Escenario 3: Alianza Climática. La importancia de la sostenibilidad nos permite alcanzar una alianza universal que fijaría el precio el carbono en 300$/tonelada. En esta arcadia verde el calentamiento global se estabilizaría en +1,8°C y los combustibles fósiles caerían al 35% del mix.energético global. El crecimiento del PIB sería del 2,5%, la pobreza total bajaría al 4% de la población mundial, pero con gran tensión intergeneracional.
Este horizonte idílico, en el que el planeta Tierra sale ganando, muestra como una de las fricciones que subsistiría es el reparto de la factura de la descarbonización por las asimetrías geográficas (por bloques) en los compromisos y las desigualdades sociales.
Escenario 4: Darwinismo Digital. La desregulación tecnológica masiva genera un boom corporativo (4% anual), con un coste social devastador. Desigualdad extrema (el 1% más rico acumularía casi la mitad de la riqueza global, oscilando entre el 40% y 50% según la región), adicción digital y +2,5°C.
La digitalización sin barreras es una distopía sobrecogedora, en la que las bigtech ejercitan un dominio que acentúa las desigualdades sociales, y aumenta la inseguridad laboral. El ser humano cree que vive mejor por disponer de acceso a tecnologías que les hacen “aparentemente” la vida más fácil y no necesitan pensar en sus decisiones diarias.
Este horizonte es terrible para la democracia (que bajaría al 30%), la justicia y los valores europeos, sembrando de conflictos las sociedades que no pusieron ciertos límites al desarrollo tecnológico.
Además de estos cuatro escenarios, la planificación estratégica prospectiva realizada en el informe muestra asimismo la posibilidad de que haya shocks disruptivos (también denominados Cisnes Negros): El informe advierte que no se deben ignorar eventos altamente improbables pero de altísimo impacto como la Singularidad de la IA, una guerra en el espacio (que pueda paralizar el GPS), la fusión nuclear (cambiando la economía industrial) o el desarrollo de interfaces cerebro-ordenador, una cura frente al envejecimiento, extendiendo la longevidad sin límites, experimentos de geoingeniería, riesgo de desastres naturales nunca vistos, Agentes y robots de IA.(sustituyendo el trabajo humano), un decrecimiento compacto entre países, límites a la economía extractiva de recursos, pandemias y patógenos peligrosos (pudiendo infectar al 90% de la humanidad), nuevas fuentes de obtención de agua, eliminando la escasez…
De la Eficiencia a la Resiliencia Estructural: El mercado dejará de premiar solo la eficiencia a corto plazo para exigir resiliencia, precisamente por ello hay que estudiar el entorno en profundidad y prepararse para lo inesperado, los modelos de negocio deben adaptarse y las empresas biónicas serán protagonistas del ecosistema del futuro.
Desde Boston Consulting Group identifican 5 movimientos vitales de «bajo arrepentimiento” que pueden ser vectores estratégicos empresariales:
a) Mejorar la resiliencia estructural. En un mundo con globalización, libre comercio y bajo impacto climático, ha tenido sentido priorizar la eficiencia sobre la resiliencia y la redundancia. La situación actual muestra la importancia de reequilibrar esta disyuntiva a favor de la resiliencia para garantizar la continuidad de las operaciones. En la práctica, esto significa diversificar el abastecimiento y rediseñar las redes operativas para desarrollar opciones regionales. También implica asegurar el acceso a insumos vitales como minerales críticos, semiconductores, agua y materiales con bajas emisiones de carbono. Identificar, y minimizar, los riesgos climáticos emergentes para la infraestructura, las cadenas de suministro y la productividad laboral también será fundamental. Las empresas también deben perfeccionar sus competencias en gestión de liquidez y gestión de riesgos financieros transfronterizos, incluyendo el aprendizaje para operar en nuevas formas de almacenamiento de valor, banca transaccional y finanzas basadas en blockchain.
b) Reimaginar el talento senior y la IA. Los cambios demográficos están transformando los grupos de talento, por lo que es vital desarrollar estrategias y modelos hoy para el trabajo intergeneracional, roles más flexibles y movilidad del talento, así como extender la presencia del talento de una organización a los mercados laborales emergentes. Al mismo tiempo, es fundamental identificar y escalar nuevos modelos operativos colaborativos humano-máquina que combinen flujos de trabajo de IA con supervisión, criterio y creatividad humanos.
c)Fomentar la flexibilidad y la confianza digitales: Dado el rápido desarrollo de la IA y otras tecnologías emergentes, es conveniente adoptar un enfoque modular para las plataformas tecnológicas y de datos. Esto permite a las organizaciones mantenerse adaptables a medida que evolucionan las tendencias, centrándose en arquitecturas que puedan intercambiarse, aislarse o localizarse según lo requiera la situación. El seguimiento del desarrollo y la procedencia de los sistemas será una parte cada vez más esencial de cualquier estrategia tecnológica. Además, las organizaciones deben centrarse en la confianza y la ciberseguridad: a medida que la IA se integra en todos los ámbitos, desde las cadenas de suministro hasta la toma de decisiones, es más importante que nunca que los sistemas se gestionen de forma responsable y sean verificables.
d) Gestionar el acceso a redes de relaciones e influencia. Si bien las tendencias que impulsan las tres recomendaciones anteriores son claras, los resultados de muchas otras tendencias o decisiones políticas pueden variar significativamente. Las organizaciones que desarrollen una ventaja predictiva y se aseguren un lugar en la mesa de decisiones políticas ahora tendrán una ventaja. Deben asegurarse de desarrollar capacidades de detección en múltiples dimensiones —por ejemplo, regulación, geopolítica, recursos y tecnología— y complementar estos conocimientos desarrollando la capacidad de actuar en consecuencia mediante ciclos de decisión más cortos y experimentación ágil.
e) Asumir un rol social más amplio. Con el envejecimiento de la población, el estrés climático y la creciente fragilidad institucional, es probable que las empresas deban asumir una mayor responsabilidad por el bienestar de los trabajadores, la resiliencia local, la gestión de crisis y la satisfacción de las necesidades de la comunidad. Las organizaciones que lo hagan bien se ganarán la confianza de los clientes y obtendrán una ventaja competitiva en los mercados laborales.
En cuanto al futuro del trabajo, tal y como nos explican en el informe, la IA desplazará el «expertise» técnico en todos los escenarios. Las habilidades refugio innegociables serán: el sentido común, el criterio propio, el tacto y empatía, los oficios manuales físicos, la alfabetización en IA y la adaptabilidad continua.
Las soft skills cobrarán mayor importancia: la inteligencia emocional, la filosofía y la ética serán competencias clave en la era de la inteligencia artificial y la robótica, y en este ámbito conviene recordar que el continente europeo, cuna de la Enciclopedia francesa y de la filosofía griega, tiene mucho que decir.
Bibliografía recomendada:
Asimov, I (1951): Fundación.
Boston Consulting Group (2026): Beyond tomorrow: four scenarios for the world in 2050.
Harari, Y.N (2018): 21 lecciones para el siglo XXI.
Racionero, L (1983): Del paro al ocio. XII Premio anagrama de ensayo.
